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La exposición ‘Piratas. Los ladrones del mar’ recala en el Pabellón de la Navegación hasta el 19 de abril sumándose a la oferta cultural y de ocio de la ciudad

La muestra repasa la historia de las leyendas de la piratería y la navegación a través de paneles expositivos, audiovisuales y más de 60 piezas originales recuperadas en excavaciones submarinas.

Sevilla acoge hasta el 19 de abril el re-estreno nacional de la exposición ‘Piratas. Los ladrones del mar’ en el Pabellón de la Navegación. La muestra realiza un recorrido por la historia de la piratería y la navegación. De una forma amena y sintética, repasa la historia de estas leyendas desde la antigüedad hasta los piratas del Caribe a través de paneles expositivos, audiovisuales y más de 60 piezas originales recuperadas en excavaciones submarinas. Esta novedosa propuesta se suma así a la amplia y variada agenda cultural y de ocio con la que cuenta la ciudad durante todo el año.

 

El público conocerá así a los principales personajes históricos ligados a la piratería, sus barcos, sus armas, sus banderas, y podrá sumergirse en escenas míticas como una taberna pirata o un puesto de vigilancia.

 

La empresa Twemgi, creadora de la muestra, ha elegido Sevilla para su re-estreno nacional, por ser una ciudad estrechamente ligada a la historia de la navegación, de gran relevancia para el descubrimiento de América, para la Edad de Oro de la piratería en el Caribe y de donde partió la expedición que dio la vuelta al mundo hace 500 años. Y en un espacio con tanta sinergia temática como es el Pabellón de la Navegación. La exposición, que ya cautivó a medio millón de personas,  vuelve a abrir al público cinco años después con una propuesta con avances multimedia para hacer del relato histórico una experiencia más inmersiva y didáctica.

 

La muestra realiza un recorrido inicial por las diferentes etapas de la historia pirata:

 

Mundo clásico

El épico Aquiles, héroe de la Ilíada, se llamaba a sí mismo pirata. Pero el más célebre de la antigüedad clásica fue Polícrates, tirano de Samos (600 a.C.). llegó a poseer cien naves de guerra, con las cuales extendió su dominio por las aguas del Egeo; al mismo tiempo que se eregía soberano de toda la costa de Asia Menor.

Los Fenicios extendieron su comercio por todo el Mediterráneo; fundaron colonias en África del Norte, en la Península Ibérica, en Francia… que se convirtieron con el tiempo en mercados siempre abiertos a su especulación. Las naves fenicias, cargadas de los más preciosos productos, ofrecían a la rapiña de los bandidos del Egeo un botín muy codiciado. Este auge del comercio conllevó, a su vez, al desarrollo de la piratería; que no hizo disminuir sino incrementarse en el tiempo.

 

Vikingos

En otras latitudes, los Vikingos han pasado a la posteridad por ser hábiles marinos y unos piratas intrépidos, conquistaron las Islas Británicas y fueron descendiendo del norte hasta el Mediterráneo. Sus correrías fueron tristemente célebres, lamentablemente eclipsaron sus descubrimientos de nuevas rutas marítimas, y los hizo ocupar el peldaño siniestro de los bandidos.

 

Edad Media

El Imperio Bizantino gozó de una época de grandeza que perduró casi un milenio, sobreviviendo a las invasiones bárbaras, las cruzadas, y a las intrigas de los principados y naciones vecinas; hasta que sucumbió bajo la conquista turca en 1543. Durante su ajetreado devenir histórico, fue testigo de los piratas persas y turcos, de los corsarios italianos, portugueses y españoles. Al ser la llave del comercio con Oriente, sus rutas comerciales eran acechadas por los menos favorecidos del occidente europeo. No solo el Mediterráneo fue mar de piratas, también lo fueron los mares del norte. Una de las primeras mujeres piratas de las que se tiene noticia es la “Dama de Clisson”, a mediados del siglo XIV, que se convirtió en el azote terrible de las costas de Francia.

 

Berberiscos

El Renacimiento fue sin duda el marco idóneo para el desarrollo de los viajes de los grandes descubrimientos. Las monarquías de Portugal y España, dieron soporte a osados navegantes para tales fines. El objetivo era abrir nuevas rutas comerciales, ya que el Mediterráneo oriental desde 1453, con la caída de Constantinopla, estaba bajo la égida de la Media Luna: los turcos y berberiscos ostentaban la hegemonía del comercio con Oriente. En aquella época la Corona española tuvo que mandar expediciones militares al norte de África, con el fin de establecer plazas fuertes a lo largo de la costa. Así se pretendía  desbaratar las acciones ofensivas de los piratas berberiscos antes de que éstos se hicieran a la mar. Los ataques de los berberiscos a ciudades costeras españolas, desde Andalucía hasta Cataluña e Islas Baleares, eran desesperadamente frecuentes.

 

En el 1504, dos galeras papales fueron apresadas por el pirata Barbarroja I (Arug). El Mediterráneo volvía a ser un mar peligroso, Túnez y Argel pasaron a ser el centro de piratería. Barbarroja II (Khair ben Eddin), había heredado de su hermano los barcos, las tripulaciones y el sobrenombre. Así decidió ofrecerse como vasallo al Gran Turco. Hubo momentos en que Barbarroja II dominaba absolutamente el Mediterráneo occidental, donde no sólo los barcos mercantes, sino hasta los de guerra eran  apresados por los berberiscos.

 

Piratas del Caribe

Siendo el Mediterráneo un mar altamente peligroso para la navegación y viéndose interrumpido el tráfico marítimo-comercial por las acciones continuadas de los piratas berberiscos, se hizo necesario encontrar nuevas rutas de navegación. Por esta razón, España y Portugal, países estratégicamente situados en el extremo sur oeste de Europa, a orillas del océano Atlántico, se obstinaron en encontrar rutas alternativas para llegar a las “Indias Orientales”, evitando el Mediterráneo. El descubrimiento de América o “Indias Occidentales” no fue más que un accidente,  pues nadie esperaba encontrarse un continente a mitad de camino.

 

Los españoles navegan directamente hacia el oeste, llegan al mar Caribe y poco después al mismo continente americano. Las naves portuguesas circunavegan África, descubren el océano Índico, Madagascar y llegan a Oriente por otras rutas.

Mientras tanto en el Mediterráneo, habiendo alcanzado el bandidaje marítimo tales extremos, su Santidad Pío V dirige un llamamiento a los príncipes cristianos a luchar contra la Media Luna: las escuadras confederadas se enfrentarán a los otomanos en la batalla de Lepanto; cerrando el paso para siempre de los turcos al occidente de Europa.

Datos de la exposición

-    Entradas a la venta en www.pirataslaexposicion.com y en taquilla

-    Fechas. Del 7 de febrero al 19 de abril

-    Horario: De lunes a Viernes de 10 a 21 h. Fines de semana y festivos: de 11 a 21.30 h

-    Precios: Adultos: de 10 a 12€. Niños, personas con discapacidad, estudiantes, mayores de 65 años y desempleados: de 8 a 10€. Menores de 5 gratis y ofertas para grupos y familias.