• Sevilla, distrito de las Artes
  • Sevilla Festival de Cine Europeo
  • FEMÀS
  • Bienal de Flamenco
  • Patrimonium hispalense
  • Real orquesta simfónica de sevilla

Espacios ICAS

...

Fecha:

Del 05/06/2019 al 31/08/2019

Fecha inauguración

Miércoles, 5 de Junio a las 20:00h.

 

Fechas

De 5 de Junio a 31 de Agosto. 
 

Horarios

De martes a sábado: 11h a 18h

Domingos y festivos: 10h a 15h

(Lunes cerrado)

Cierre de taquilla y acceso 30 minutos antes de los horarios indicados. 

Acceso gratuito con la entrada del centro. 

 

Espacio

Centro Cerámica Triana. C/ Callao, 16.

 

 

 

Comparte este contenido

Mercedes Lirola: Silencio... se sueña

Ciclo contemporánica. Comisariada por Juan Ramón Rodríguez-Mateo e Iván de la Torre Amerighi

El objetivo de Mercedes Lirola (Granada, 1964) es complejo pero fértil, como lo es toda traducción que trasvasa sentimientos por medio de elementos físicos. Basarse en los gestos y ademanes de la naturaleza- en cuanto que creadora de formas- la conduce a un proceso de síntesis que desemboca en obras limpias, rítmicas, de una versatilidad líquida y de hondas lecturas sensoriales.

Hay algo de voluptuoso, de sensual en las formas que emergen de un imaginario feraz que, a pesar de ser abstracto, nos trae resonancias orgánicas del mundo vegetal: bulbos, ondas, ramificaciones, pliegues... La blancura en la obra de la artista –en combinación con cromatismos oscuros o agrisados, que no hacen sino potenciar el color base- revela innumerables matices y tonalidades.

La decantación por la porcelana como material le permite asumir varias propiedades inherentes al medio. Por un lado proporcionan una reivindicación de un campo hasta el momento relegado a la producción artesanal, decorativa, utilitarista o todas al mismo tiempo. Ello supone superar los formatos tradicionales de la escultura y avanzar hasta lo modular y lo instalativo.

En paralelo, el proceso de modelado le otorga un dinamismo (lo que hace a sus composiciones superar el estatismo de lo escultórico), una aparente fragilidad y una morbidez que suma a las piezas valores táctiles (que trascienden la visualidad a la que se circunscribe la plástica). En cierto modo, la imperfección, en cuanto que asimetría de la forma, y la fragmentariedad nos hablan de unas estructuras naturales y genuinas que se reivindican rehuyendo de la férrea geometría racional con las que el ser humano quiere someter a la realidad.